¡BÁRBARA ES BÁRBARA!

Bárbara de Miguel es el nombre artistico de Bárbara Durchholz, nació en diicembre de 1941. Reside en España desde 1961. Su  exposición en Tarragona titulada "Desde mi terraza" en 2025, incluye en su catálogo este poema que escribi dedicado a ella y a su obra.

¡BÁRBARA ES BÁRBARA!

 
Era…, una joven mujer, 
cuando traspasó la frontera física
de la innata sobriedad, de su tierra natal.
Envuelta, cual paquete de ilusión, 
vestía alas como Campanilla,
para iniciar… ¡Una nueva vida!

 
Llegó a nuestro cálido Mare Nostrum,
a la llamada del amor, como Ulises,
hipnotizado,
por los cantos de sirena.
 
Su amor, se enamoró de aquellos profundos ojos azules,
tan azules, como el Cielo, como el mar,
y ella respondió a la invitación,
subiendo en el velero en el que navegó, por los mares de la ilusión,
y atracó en la hermosa Ciudad Condal.
 
Fue recibida, con alegría y afecto,
por los costeros mediterráneos.
Su alma que transportaba historias para olvidar,
sintió acogida y sosiego…
El alma, sabe del buen yantar sentimental,
el único, que cura cicatrices que los ojos físicos,
no pueden visualizar.
 
Así empezó a digerir las ofertas que su nueva vida le ofrecía,
acontecimientos de los que el amor, era protagonista.
Su esposo, sus hijos, y después… sus nietos.
¡Bárbara creo una fabulosa familia en Barcelona!
llena de amor y deseos de amar.
 
Su elegancia innata, invadía, todo lo que emprendía.
Era una mujer bellísima, bien vestida, muy educada, bien formada…
Un gran dama.
Pero, un día… decidió que el pincel y la espátula,
sobre lienzo o papel convertidos en cama,
recibirían las ideas que Bárbara dibujaba.
 
Pasó muchos años en nuestra Ciudad Condal,
pero aquella vida,
concluyó,
y… de nuevo Don Destino,
se puso en marcha y Bárbara decidió,
cruzar otra frontera, ahora catalana, y de nuevo su caja con lazo
descubrió, que la costa catalana tenía otro horizonte,
La Tarraco Romana.
 
Como novia enamorada, en su nueva casa encontró, grandes ventanales y…
¡una gran terraza!
Así que, guardó su pamela y estiletes, y empezó a admirar
los amaneceres y ocasos que a diario… reciben, sus ojos, en su hogar.
Un espectáculo ideal, al que Bárbara no se resistió y de nuevo
con pincel y espátula sobre lienzo de algodón
Bárbara pintó,
“Desde mi terraza”


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