DOBLAN LAS CAMPANAS

 




DOBLAN LAS CAMPANAS



¡Escucha…!

 ¿Doblan las campanas?

 

Sí.

Las campanas,

doblando están!

 

Y el sonido llega

con música de boda.

Sí,

“¡A bodas”, doblando están!

 

-Sabes…?

ahora que las siento sonar…

sucedió tiempo ha.

 

Unos que, al mirarlas,

al escucharlas,

como tú y yo ahora,

lo mismo preguntaron al pasar

y alguien de la aldea respondió:

 

-Doblan a misa de boda-

-Y dónde… ¿ha de pasar?

 

Pasan y pasos andan,

y entregándoles andarán,

un ramo florido de azahares,

y un cuarto de novios,

a estrenar!

 

Hoy han sonado las campanas.

 

Y a bodas parecía,

que sonaban, al pasar…

 

Cuentan las leyendas

que estragos formaron ante el altar,

cuando él, lleno de amor y deseo

los ojos de su amada miraban,

mientras observaba, cómo la emoción envuelta en luz,

dejaba rodar una lágrima por su mejilla

ante la inminente unión marital.

  

Pero, lo que no dicen las lenguas fue,

que quisieron juntos con la Dama viajar

tras los gritos que en el Templo estremecieron

a los novios y todo aquel a testimoniaba el ritual

 

A bodas doblaban las campanas…

pero no hubo feliz final,

que la venganza con injuria se volcó,

sobre los novios,

ante el altar.

 

Dijeron que…,

-Ella, no fue buena.

Dijeron que…,

-Él, no le fue legal.

 

Y así,

entre dimes y diretes,

sus rivales a su boda, fueron a ajusticiar,

una felicidad deseada

que nunca, se pudo culminar.

 

¿Por quién doblan las campanas?

Doblan, “a misa de difuntos”…

A “Misa de difuntos” sonando están.

Por un amor incomprendido

donde la envidia como rival,

jugó un juego sucio

por querer a una mujer, mancillar.

 

Por qué, ¿doblan las campanas?

 

Por amor!

Por un amor que ya nadie,

nadie,

romperá, porque sus almas se unieron para siempre

en el Sublime y mas alto Altar.

 

Si…

suenan las campanas…

 

Sí,

las campanas,

sonando están…

REGALO DE DIOS

 




REGALO DE DIOS

 

 

 

Así me llaman donde nací,

“Regalo de Dios”

y aquí,

me llaman…

Jazmín…

 

Llego de aquel lugar

en donde Alí Baba, Aladino y

las alfombras mágicas,

protagonizaban, amores y emociones

para salvar su alma.

 

¡Y heme aquí!

sin saber, exactamente

¿qué hago?

girando entre tus loas

requiebros y halagos.

 

Las miradas me buscan

e ignoro,

ciertamente ¿por qué?

 

No me conoces,

no te conozco.

 

¿Quién eres?

¿Quién es?

 

Cuerpo esbelto

que se desliza y yergue

lleno de sutilezas blancas,

con un aroma que me pierde,

como los perfumes de Arabia.

 

Llego para visitarte,

desde Persia y con acento francés.

 

Me llamo… Jazmín.

Para perfumar tu casa llego,

tu alcoba y tu jardín.

 

Dicen que por las noches

mi olor atrapa y embruja,

que envuelvo la piel.


 Aunque tu sabes muy bien…

que…,

a todas las pieles,

siento bien.

 

Viene de lejos.

Unos…, dicen…

 

Llego de lejos.

Les dije, yo.

 

Perdí algo un día

pero ignoraba…

el qué…?

 

Pero no importa,

ya lo encontré!

 

Quiero…

un poco de tierra fresca,

para que mi aroma

riegue tu piel,

y como ladrón, embrujarte,

mientras aspiras mi ser.

 

No olvides que

¡Soy, un Regalo de Dios!

 

Que llegué…,

para tu piel envolver…